Tú, mi amor platónico.
Un día normal, como cualquier otro, hoy también dependo de ti para saber si será bueno o malo, todo se basa en; ¿me hablarás, o no?. Que estúpido soy, pues no comprendo la dificultad de tu amor, o quizá es que no quiero entenderlo, ¡qué complejo es desearte en silencio!, admirarte a lo lejos, amarte sin tiempo. Eres tan hermosa que podría jurar que escucho melodías angelicales cada vez que te miro a los ojos, eres perfecta, aún con todas las imperfecciones del mundo que sólo tú crees tener, me encanta que seas imposible para mí, que estés tan lejos de mi alcance, así jamás podría dejar de pensarte, así jamás podría dejar de buscarte. Muchas veces miro al cielo solo para admirar las estrellas e imaginarte fuertemente, imaginarte mía, soñarte despierto, porque sé bien que es a lo único que podría yo atenerme, a mi imaginación. Me encanta recitarte poemas de Neruda, aún sabiendo que no me escuchas, porque yo también podría escribirte los versos más tristes está noche, frente al balcón que no tengo, con el cigarro que fumo nervioso diariamente, por tus recuerdos que aún no tengo, muchas veces me pregunto si serás mía, deseando sarcasticamente un; ojalá nunca lo seas.
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