Mis días son tuyos.
Todo el mundo puede apreciar tu belleza, enamorarse de tu sonrisa, sonreírte penosamente al mirarte a los ojos, suspirar por ti un millón de años, conquistarte en sueños alejados a la razón y cercanos a lo fantástico, pero estoy seguro que nadie podrá mirarte como yo lo hago, con toda esta pureza, pura como aquel lago virgen y alegre como aquella danza del festival del amor en mi cuerpo, y es que en mí mueves montañas, ciudades completas, metrópolis, con millones de habitantes que tienen sueños distintos, pero están bajo un mismo cielo, y ese cielo para quienes me habitan, eres tú, para mis células y mis neuronas, solo hay música con tu nombre, y ritmos que se bailan al son que tu dictas, cómo podría yo no amarte, y no desearte, si eres parte de mí, de lo que pienso y siento, mi alimento, mi pan y mi vino, solo quiero tenerte a mi lado, aunque estés con otro, aunque no me ames, aunque no sepas de mi existencia, ni del amor que hoy me inspiras, quiero escribirte novelas largas, con finales no tan felices pero magníficos, y esos cuentos cortos, con personajes falsos, que sean confusos y poco productivos para la mente humana, ya no sé ni lo que digo, no pienso lo que escribo, es que me inspiras tanto que no sé ya siquiera como terminar, lo que no supe como he empezado, lo único que sé es que mis días son tuyos.
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