¿Te extraño?
Todo iba bien, hasta que imagine sus labios rosando tu vientre, todo iba bien, hasta el día que me dí cuenta que eras libre. Iba bien, hasta que recordé que tu sonrisa ya no me pertenecía, el tiempo corría perfecto, pero imaginar su mirada penetrando tus ojos, me ha hecho extrañarte. Extrañarte porque soy egoísta, porque no te quiero hasta imaginar que alguien más lo hace, porque no te necesito, hasta pensar que alguien más lo está haciendo. Entiendo, y sé que lo entiendes, comprendo tanto en noches como estas, que tengo miedo de dejar de ver con este sentimiento. ¿Pensarás tú en mí como yo lo hago todo el tiempo? O tal vez alguien más ha robado tu aliento, y esos labios que sentía tan míos, ahora se humedecen al ver otro ser. A veces me pregunto por qué se esfumo lo que tanto deseaba, por qué deje de escribirte como tanto amaba, las respuestas aún no las tengo, y quizá jamás estén aquí. ¿Estás lagrimas internas serán por saberte perdida? o por el hecho de saberte libre. No quiero que otras manos acaricien mis huellas, pero tampoco quiero acariciarte, no quiero que otros labios besen tu boca, pero tampoco quiero besarte, por eso me siento egoísta, y estúpido, libre y perdido, sin rumbo, esperando una señal divina que me diga sí lo que está sucediendo, es lo correcto. Prometo que son los últimos versos que te escribo, sé que duele, porque lo siento, sé que no es bueno, porque lo estoy viendo. Pero aún sumando eso, también sé que es necesario. De vez en cuando me siento con la necesidad de saber si aún te acaricia el rostro el viento, sí lo recibes con una sonrisa, o con llanto, sí se dibuja la curva mágica, o caen dos lagrimas. Nunca voy a negar que te quiero, y que deseo tu felicidad eterna, tampoco negaré, que dolerá verte reír con alguien más, verte feliz por alguien más. Llegaste a conocer mi verdadero ser, las etapas de mi vida, mis más grandes alegrías, y mis mayores tristezas, eres parte de mí, y nadie borrara de mi mente y de mi cuerpo las marcas que dejaste con tus besos, y esa forma de quererme. Aquel que consiga la llave de las puertas de tu amor, será el hombre más privilegiado de este mundo, y el día en que yo encuentre a alguien mejor que tú, el privilegiado seré yo. No encontré una sola imperfección en ti. Y eso me hace sentir aún más patético, por haberme alejado así. Quizá fue la comprensión del subconciente, diciéndome diariamente, que te merecías algo mejor. Quizá fue que perdí esa emoción de tenerte y sentirte perdió ese valor que al final ya no podía darte. Todo iba bien, tan bien, hasta que te imagine enamorada, y entonces al cerrar los ojos pude escuchar el susurro de lamento en aquellos gritos de tristeza de un corazón roto en mil pedazos. Necesito que seas mía. Pero yo ya no quiero ser de nadie. Por eso me siento egoísta, y estúpido otra vez. La verdad es que tal vez, no puedo ver a través, de esta distancia, lo bello que es adonde me dirijo, aunque de momento, sea avanzando por espinas en este camino.
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