Una vida de mi vida.

Como quisiera recordar aquel día, que te vi pasar frente a mí por primera vez. Como quisiera tatuarme esa fecha en el pecho, y cada vez que me sienta muerto, revivir con tus pasos danzantes. 

Jamás imagine que la luna se convertiría en propiedad del mendigo más pobre del mundo, y cuando éste salía platicando con ella de la mano, mi envidia destrozaba lo poco que tenía ¿Cómo es que él tiene aquello que no merece? Me decía, juzgando sin saber, que tal vez, aquel mendigo merecía más que nadie su brillo. 

Empece a escribirte cartas, escribirte canciones, y poemas. Nunca fui escritor, nunca compuse nada, pero cada vez que pensaba en ti, algo fuera de mi cuerpo intervenía, y ponía las letras adecuadas, ponía las frases perfectas, y lo único de lo que yo me encargaba era de sonreír, pensando en tus pasos danzantes. 

Una noche te escribí más de 20 poemas, me sentí un loco, cómo es que podía escribir sobre tus tatuajes, sobre tu risa, y tu mirada, si nunca acaricie tu piel, ni miré tus gestos por la ventana, creí que apreciarte desde lejos me bastaba para conocer tu esencia, y que mi creencia me bastaba para escribirte mil versos, por mil noches, durante mil vidas.

Alguna de tantas cartas llegaron a tus manos, y escribirlas era una cosa, pero que las leyeras, me hacia sentir indefenso y torpe, así como jamás me sentí, después me enteré que mis escritos te gustaban, y la escritura y lectura, se convirtieron en un juego de ajedrez, donde movía las piezas para perder ante ti siempre.

Con el tiempo empece a escuchar tu voz en mis sueños, empece a escuchar tus preguntas, y tus respuestas, a las semanas, pude verte, y ya no era sólo escuchar tu voz, sino también sentir tus manos, a los meses no sólo era escuchar tu voz y sentir tus manos, sino sentir que tu voz y tus manos me decían que me amabas. Despertaba con la misma pregunta, y al final la respuesta era la misma "fue sólo un sueño", fue sólo un sueño me lo repetía tantas veces hasta que mi corazón dejaba de palpitar como loco. Fue sólo un sueño, sólo eso fue, pero por qué tenía que ser sólo un sueño, por qué. "Un día hice una lista con todo aquello que quería, la llene con tu nombre, y después fui borrando poco a poco, mientras me hacía entender que tenerte era cosa de locos, pero yo sólo estaba loco por ti. Quiero saber que cosas le gustan, le confesé en Julio al Sol, quiero saber lo que quiere, le dije en Agosto a las nubes, quiero saber en que piensa, le comente en Septiembre a las flores, la quiero a ella, me dije en Octubre..."
Te escribo siempre, hasta cuando no te escribo te estoy escribiendo, porque escribirte es decirte todo aquello que quieres oír de mí, con tu voz, que es más hermosa.
Qué sucedió, no lo sé, pero me hablaste despierto, qué tenía que decir, sentía que ya lo había dicho todo, la voz me temblaba, y lo único inteligente que al final dije fue, que estés bien. Y cuando te vi partir por la acera, no paraba de suspirar. Después vino aquel día donde todo se volvió gris, la lluvia se volvió huracán, las aves dejaron de cantar, y la noche nos aplasto desde temprano, entonces decidí que yo podía ser tu color, tu paraguas, tu música, y todos tus días.

"Quiero escuchar a tu lado todo aquello que te gusta" me dijo. "Quiero escuchar a tu lado todo aquello que te gusta", "..Todo aquello que te gusta" lo repito para que quede claro lo mucho que me gusta, que haya dicho, quiero escuchar todo aquello que te gusta. Sonreír.
Después de la danza, vino la lluvia, las gotas caían lentamente, como acariciando la tierra, transformándose en el mejor de los aromas, el aroma melancólico del pasado. Abrí los ojos y la tormenta ya había pasado, sonreír, sonreír, sonreír. Volví a soñar contigo, con tu voz, y tus manos, pero cada vez que te veía a los ojos, quería despertar, la realidad ya había superado mis sueños. Empece a destruir mis escritos, a borrar con golpes de mi mente las mentiras que me había dicho, lo destruí todo, lo queme con toda la felicidad del universo, aquellas mentiras bonitas, habían sido aplastadas por la hermosa realidad.

Experiencias nuevas, viaje de tu mano a países que jamás creí visitar, volé tan alto que caer me importaba menos que la muerte, volé tan lejos, que caer y la muerte desaparecieron de mi mente.

Despierto en la madruga cuando te escucho decir entre sueños "realmente quiero estar contigo". Sin embargo soy consciente de que tus palabras fueron otras, pero yo sólo escucho "realmente quiero estar contigo" lo escucho día y noche, a cada momento. Tus palabras fueron otras, me repito como consuelo, porque tus palabras fueron como un golpe con guante blanco, un guante que no permitía observar la mano de hierro que había abajo de él, y realmente quiero estar contigo, no era conmigo, si no con alguien, que jamás fui yo.

Lo perdí todo, caí, morí, y al final de todo, te perdí hasta en mis sueños, aunque todas las noches estabas en ellos. Después de la luna, no quiero el brillo de ninguna estrella.

No escuché nada de lo que tenías que decirme, no escuché porque estaba atrapado en mis dolencias, mis temores, sé que tú sólo querías a alguien que pudiera escucharte, y yo no escuche, nunca lo hice.


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